Protesta contra la apropiación cultural y el evento Coca-Cola taco duellen
Por David Camacho
22 de octubre de 2024.
El intercambio cultural es un fenómeno social que es consecuencia del contacto constante entre distintas sociedades. El contacto constante entre dos sociedades distintas tiene como consecuencia el enriquecimiento orgánico de los elementos culturales que las distinguen. De esta manera, se explica que la evolución natural de la cultura es la fusión de distintas costumbres que traen paz y comunidad.
En el mundo globalizado, las fronteras y las distancias entre sociedades se acortan. Los contactos culturales entre individuos se vuelven más constantes y las consecuencias más evidentes. En el ámbito general, no existe nada negativo cuando el intercambio emerge orgánicamente entre sociedades que conviven. Sin embargo, también en el Siglo XXI, existe un factor que modifica las relaciones culturales entre los individuos. Este factor es la influencia directa de las empresas transnacionales en el proceso de intercambio cultural.
foto por Oscar Rangel
Entendemos a empresas transnacionales como empresas de gran tamaño que realizan sus actividades de producción, distribución y comercialización de bienes y servicios más allá de las fronteras del país de su fundación. Las implicaciones de las empresas transnacionales en el desarrollo cultural de las sociedades tienden a ser negativas, ya que éstas en su mayoría, no entienden a las culturas locales como un fenómeno social, sino como herramientas o elementos funcionales en las estrategias de promoción de sus productos. En este sentido, las empresas transnacionales actúan como un riesgo para los principios culturales de cualquier comunidad. Las empresas transnacionales, al priorizar la ganancia por sobre la identidad cultural, modifican los rasgos culturales de una sociedad para volverlos más llamativos para los consumidores y obtener más ganancias. Dichas ganancias quedan en manos de los propietarios de las empresas transnacionales y nunca llegan a las manos de los individuos de la cultura que explotan. Podemos decir que, de esta manera, las empresas transnacionales promueven la apropiación cultural y depredan las tradiciones de sociedades para modificarlas a su conveniencia.
Sin embargo, las empresas transnacionales con una buena dirección pueden ser benéficas para las culturas y para el mundo. En general, las empresas transnacionales pueden fungir como una buena plataforma de exportación cultural. Esto solamente en la medida en que la misma sociedad que arrienda la cultura, sea incluida e intervenga, tanto en las ganancias, como en las prácticas de comercialización de su identidad. Esto para que se movilice de la manera más fiel a las tradiciones que se pretenden exportar y para evitar que las empresas transnacionales se apropien de sus rasgos culturales más característicos.
foto por Oscar Rangel
Es innegable que hoy en día las costumbres de un país no pueden ser conservadas de manera perpetua, pues sabemos que la cultura tiende a evolucionar indistintamente de los deseos de preservación. Sin embargo, es importante recalcar que el resultado de la evolución de la sociedad siempre estará en función de la participación de sus miembros.
El día de hoy, la comunidad mexicana en Noruega hace hincapié en la defensa de nuestra cultura ante los intentos de apropiación cultural de Coca-Cola. En semanas pasadas, Coca-Cola generó una fuerte campaña de marketing donde promocionaban la “auténtica” comida callejera mexicana. Tacos en puestos callejeros fue la propuesta. La compañía tomó como suya una tradición cultural mexicana que emerge, no por moda, sino por la búsqueda de oportunidades para subsistir.
Las taquerías callejeras no son un invento “fashonista” de moda gastronómica, sino la única alternativa que tienen algunos mexicanos para poder sobrevivir.
Ante esta situación, nosotros hemos levantado la voz contra Coca-Cola por el intento de apropiación cultural y contra la exportación de estereotipos que dañan la imagen del mexicano.
Las taquerías callejeras no son un invento “fashonista” de moda gastronómica, sino la única alternativa que tienen algunos mexicanos para poder sobrevivir.
foto por Oscar Rangel
Decimos esto, debido al hartazgo que tenemos de que la cultura mexicana vista ante los ojos de los extranjeros, en especial la comunidad noruega, sea solamente relacionada con comida y alcohol. Con la proclama “México es más que los tacos/Mexico er mer enn tacoene”, queremos recalcar la importancia que tiene la comunidad mexicana en el mundo y, sobre todo, en Noruega.
Buscamos seriedad para el trato para con nuestra cultura, pues México debe levantarse para exigir respeto. México es tierra de gente trabajadora, seria y dedicada. Grandes aportaciones de mexicanos al mundo han cambiado el sentido de la historia. Desde la invención de la televisión a color (por Guillermo González Camarena), hasta la creación de la pastilla anticonceptiva, en 1951, nuestra tierra ha sido hogar de gente que ha cambiado al mundo.
Menciono estos ejemplos, ya que la apropiación y exportación cultural que las empresas transnacionales, tales como Coca-Cola, o la industria cinemátográfica de Hollywood, han dañado la imagen de los mexicanos. Este daño lo vemos reflejados en la perspectiva que el mundo tiene de nosotros, a grado tal de que muchas veces no somos tomados en serio y eso cierra muchas puertas para nuestra adaptación y desarrollo, no sólo en el mundo, sino en este país. Los mexicanos no solamente somos tacos, tequila y siesta. No somos lo que las películas de Hollywood les muestran. No somos flojos y mucho menos desinteresados. Somos gente trabajadora que puede adaptarse a cualquier ambiente, incluyendo la hostilidad de la hospitalidad escandinava.
Y más aún debido a que los tacos y en general, la comida mexicana, son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), desde noviembre de 2010.
De esta manera, recalcamos que no estamos cerrados a compartir nuestras tradiciones, pero sí buscamos evitar que las empresas transnacionales dicten cómo debe desarrollarse nuestra cultura. Menciono esto, ya que en la campaña de Coca-Cola “Taco-duellen”, la comunidad mexicana se puso en contacto con los miembros organizadores del evento. En dicho contacto, ofrecimos ayuda para guiar culturalmente el evento, pero la única respuesta que obtuvimos fue un “les daremos productos gratis”. Es importante mencionar que en el evento no hay ni un mexicano y la preparación de los platillos no tienen ningún rasgo mexicano, a pesar de que el eslogan del evento dicta “auténticamente mexicano”. No queremos sus Coca-Colas. Queremos respeto a nuestros individuos y a nuestra cultura. Y más aún debido a que los tacos y en general, la comida mexicana, son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), desde noviembre de 2010.
En este sentido, puntualizo el abuso del estándar doble que se tiene en la sociedad noruega. Por un lado, se proclaman en el discurso de ser progresistas y abogan por la integración, pero la realidad dista mucho de ser congruente.
Esta protesta emana de la cultura mexicana, pero involucra también a todas las otras culturas en Noruega y en el mundo que son desplazadas o mercantilizadas para el beneficio de un grupo determinado.
En este sentido, no buscamos acaparar nuestra cultura, sino que se nos incluya. Nosotros los mexicanos, estamos muy abiertos a recibir a cualquiera que esté interesado en nuestras tradiciones y formas de ver la vida. Sin embargo, somos conscientes del impacto que una perspectiva tiene para con la apreciación de una cultura. Por ello mismo, defendemos nuestras tradiciones de las empresas transnacionales que buscan lucrar con ellas. Más aún, queremos demostrar que los mexicanos somos más que tequila y tacos. Somos individuos organizados que tienen la capacidad de alzar la voz contra los grandes para ser el portavoz de los que no son escuchados.
Saludos y gracias.